Uno de los misterios de la covid: mi familia se contagió pero todos salimos negativo en la prueba

NYTIMES.- La clave de este enigma, dicen los expertos, podría ser nuestro estatus de vacunación.

Como periodista científica, he leído decenas de artículos de investigación sobre la COVID-19 y he entrevistado a tantos virólogos, médicos de enfermedades infecciosas e inmunólogos en los últimos dos años que ya perdí la cuenta, pero nada me preparó para lo que ocurrió después de que mi hija de 7 años dio positivo en la prueba de COVID-19 hace unas semanas.

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Todo empezó como podrías esperar: un domingo por la noche, mi hija tuvo fiebre alta. A la mañana siguiente, recibimos un correo electrónico en el que se nos informaba que el viernes había estado expuesta al coronavirus en la escuela. Le hice una prueba rápida de antígenos, que enseguida dio positivo. Me resigné a la posibilidad de que, finalmente, toda la familia fuera a contagiarse de COVID-19.

Pero no fue así. Por ejemplo, yo nunca desarrollé síntomas ni di positivo. El día en que mi hija dio positivo por primera vez, mi hijo de 11 años nos dijo que no se sentía bien y empezó a desarrollar los síntomas clásicos del coronavirus: dolor de cabeza, fatiga, dolor de garganta y secreción nasal. Mi esposo fue el siguiente, con dolor de garganta y congestión nasal dos días después; sin embargo, a pesar de las pruebas diarias realizadas durante siete días seguidos, mi esposo y mi hijo nunca dieron positivo en la prueba de COVID-19, ni siquiera en las pruebas PCR realizadas en el quinto día de síntomas de mi hijo y el tercero de mi esposo. (Y sí, también nos hicimos algunos hisopados de garganta).

Nos rompimos la cabeza pensando en lo que podría haber ocurrido: ¿mi esposo y mi hijo se habrán contagiado de COVID-19, a pesar de no haber dado positivo? ¿Acaso se contagiaron de algún virus que provoca síntomas idénticos y se enfermaron justo después de que nos expusimos a la COVID-19? (Nuestro pediatra dijo que era poco probable). ¿Por qué yo no me había enfermado para nada? Llamé a expertos en inmunología, microbiología y virología para saber su opinión.

Una de las primeras preguntas que me hicieron los expertos fue si mi familia estaba vacunada. Respondí que sí: mi esposo y yo estamos vacunados y tenemos un refuerzo, y nuestros hijos están vacunados, pero aún no se aplican el refuerzo. Se trata de una pregunta relevante porque, si te expones al virus que causa la COVID-19, “tu sistema inmunitario entra en acción mucho más rápido si estás vacunado que si no lo estás”, dijo Gigi Gronvall, inmunóloga del Centro de Seguridad Sanitaria Johns Hopkins de Baltimore. Esta respuesta rápida cambia todo lo que sucede después.

En primer lugar, la rápida reacción inmunitaria ralentiza el ritmo de reproducción y propagación del virus. “Para eso están las vacunas: para educar al sistema inmunitario de manera que se adelante a los invasores antes de que puedan replicarse sin control”, explicó Gronvall. Dado que el virus no se replica con tanta rapidez en las personas vacunadas, es menos probable que den positivo en las pruebas de COVID-19 después de la exposición al coronavirus, dado que su sistema inmunitario “mantiene la carga viral por debajo del nivel de detección”, señaló Juliet Morrison, microbióloga de la Universidad de California en Riverside.

Por lo tanto, es posible que mi esposo y mi hijo se hayan contagiado de COVID-19, pero sus sistemas inmunitarios con vacuna eludieron la infección tan bien que nunca tuvieron suficientes proteínas víricas en la nariz o la garganta para dar positivo, y quizá sus pruebas salieron negativas porque nunca fueron tan contagiosos, comentó Morrison.

Aun así, mi esposo y mi hijo siguieron las pautas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), que dictan que, si estás vacunado, has estado expuesto a la COVID-19 y desarrollas síntomas, pero tu prueba es negativa, debes usar cubrebocas cuando estés cerca de otras personas durante 10 días. De hecho, todas las personas de la casa que tenían síntomas se mantuvieron aisladas durante siete días. Yo hice algunos mandados, pero usé un cubrebocas N95 o KF94 cuando salí, por si estaba incubando una infección.

Para reducir el contagio entre los miembros de la familia, abrimos las ventanas, comimos al aire libre y usamos cubrebocas al estar juntos cuando nos acordábamos. Pero voy a ser honesta y a reconocer que nuestras precauciones se relajaron después de varios días, en especial una vez que mi esposo y mi hijo también desarrollaron síntomas.

Si mi esposo y mi hijo nunca dieron positivo, ¿por qué se sintieron mal? Los expertos me dijeron que, aunque una persona vacunada no tenga cantidades grandes de virus en su cuerpo, puede tener síntomas fuertes de COVID-19. Esto se debe a que muchos de los síntomas de la enfermedad (fiebre, malestar, secreción nasal, fatiga) están causados por la respuesta del sistema inmunitario al virus, más que por el propio virus, dijo Gronvall.

En cuanto a por qué yo me sentía bien, Morrison dijo que quizá mi sistema inmunitario combatió el virus con tanta rapidez que ni siquiera tuve la oportunidad de sentirme mal. “Me parece que en definitiva estuviste expuesta”, me dijo Morrison, pero me explicó que tal vez tenía niveles elevados de anticuerpos de la vacuna o de células inmunitarias, llamadas células T, que fueron capaces de matar al virus invasor antes de tener la oportunidad de alertar a las partes de mi sistema inmunitario que provocarían los síntomas.

Dicho esto, nadie sabe en realidad lo que me pasó a mí, a mi hijo o a mi esposo.

Cuando se trata de entender el modo en el que la COVID-19 afecta al cuerpo, “hay muchas preguntas sin respuesta”, comentó Raúl Andino, virólogo de la Universidad de California en San Francisco, y las personas pueden tener experiencias diferentes por muchas razones distintas. Por ejemplo, Andino dijo que es posible que el virus se replicara en partes del cuerpo de mi esposo o de mi hijo en las que no se hicieron las pruebas. Las investigaciones sugieren que el coronavirus puede replicarse en el páncreas, el corazón, el cerebro, los riñones y otros órganos, aunque la vacunación puede reducir la posibilidad de que el virus se propague fuera del sistema respiratorio.

Mi familia no es la única que ha tenido la extraña experiencia de desarrollar síntomas de coronavirus, y sin embargo dar un resultado negativo varias veces. Andino dijo que él y sus colegas han estado realizando estudios en los que dan seguimiento y analizan familias enteras en repetidas ocasiones después de que una persona en el hogar da un resultado positivo de COVID-19. “Lo que vemos es exactamente lo que describiste: que algunas personas en casa no dan positivo”, a pesar de presentar síntomas, dijo. Cuando les pregunto a mis seguidores de Instagram si han tenido alguna experiencia como la de mi familia, me llegan decenas de respuestas e historias que dicen: “Sí”.

Los expertos con quienes hablé también señalaron un punto muy importante: hay una diferencia entre no dar un resultado positivo nunca y no todavía. Mi esposo y mi hijo siguieron haciéndose la prueba durante una semana después de desarrollar los síntomas, por lo que mis fuentes dijeron que era poco probable que nunca dieran un resultado positivo, pero mucha gente solo se hace la prueba durante un par de días y, aunque es muy frustrante, no se pueden sacar conclusiones claras a partir de un par de pruebas negativas.

Como dije antes, cuando las personas se vacunan contra la COVID-19, su sistema inmunitario está preparado para combatirlo con rapidez, y con frecuencia desarrollan los síntomas antes que las personas no vacunadas, unos días antes de que puedan dar positivo. Por lo tanto, cuando las personas solo se someten a la prueba unos días después de desarrollar los síntomas, sus resultados negativos no significan que no tengan COVID-19; sin embargo, algunas personas asumen en ese momento que no están contagiadas de coronavirus y dejan de tomar precauciones. “Puede que relajen las medidas de mitigación cuando todavía están excretando bastante virus”, dijo Gronvall.

Teniendo en cuenta estos hallazgos, Gronvall señaló que, idealmente, las personas que han recibido dos o tres dosis de la vacuna deberían hacerse la prueba una vez que empiecen a desarrollar los síntomas, pero seguir haciéndola el cuarto o quinto día de los síntomas, ya que las pruebas que dan resultado negativo antes de ese momento pueden dar una sensación falsa de tranquilidad. No obstante, para ello es necesario tener acceso a muchas pruebas. Por suerte, ahora se puede obtener una tercera ronda de pruebas gratuitas de COVID-19 a través del gobierno de Estados Unidos, y, si vives en el país, es posible que también haya sitios de pruebas gratuitas cerca de ti.

En cuanto a nuestra familia, ya todos se recuperaron por completo. El misterio de lo que ocurrió en nuestra casa me sigue atormentando, pero el alivio de haber tenido una experiencia tan leve es más importante, y eso tenemos que agradecérselo a nuestras vacunas contra la COVID-19.

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