Los controles y los certificados digitales, protagonistas de las vacaciones de verano

Como en otros países europeos, viajar a los Países Bajos por carretera este verano supone pasar un control de Covid-19. Los viajeros deben demostrar que han sido vacunados, superado la enfermedad o enseñar un test negativo. De no hacerlo, la multa es de 95 euros.

Si el destino elegido es Francia, comer en un restaurante requiere el certificado COVID digital. El código QR es necesario tanto para locales como extranjeros, también en bares y trenes, así como museos o cines. El Gobierno busca animar a la población a vacunarse y evitar un repunte de casos, como ha ocurrido en la isla francesa de Martinica, donde se ha decretado un confinamiento estricto de tres semanas.

En Finlandia, la campaña de vacunación incluye ahora a los niños de 12 a 15 años, que pueden escoger por sí mismos si quieren vacunarse. El personal sanitario evalúa si el menor es lo suficientemente maduro para tomar la decisión.

Y del otro lado del Atlántico, la vacuna es la llave de entrada en Canadá, donde los turistas estadounidenses comenzaron a cruzar la frontera terrestre más larga del mundo, cerrada durante 17 meses para evitar la propagación del virus.

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