La Sedena, al desnudo con el hackeo del colectivo Guacamaya

PROCESO.- La Sedena, la dependencia más hermética y opaca del gobierno federal, quedó de golpe al desnudo: más de 4 millones 144 mil documentos le fueron extraídos por el colectivo Guacamaya, el cual empezó a compartirlos con activistas y periodistas. Entre los documentos internos aparecen los contratos de las obras emblemáticas de la 4T, informes confidenciales de inteligencia, fichas detalladas de delincuentes, la agenda del secretario Luis Cresencio Sandoval y hasta información de casos emblemáticos que han involucrado a la institución castrense, como la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Aunque el presidente Andrés Manuel López Obrador lo minimizó con una canción de Chico Che, el hackeo a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) realizado por el colectivo Guacamaya pone al desnudo las entrañas de una de las instituciones más opacas del gobierno federal, a la que el mandatario ha entregado el control de la seguridad pública, las aduanas, la migración, la inteligencia y las principales obras de infraestructura.

En total, más de 4 millones 144 mil correos electrónicos internos y externos de la Sedena, enviados entre enero y 2010 hasta el pasado 3 de septiembre, fueron extraídos por el colectivo –que ha realizado acciones similares contra los Ejércitos de otros países latinoamericanos–, y compartidos con periodistas y defensores de derechos humanos en plataformas seguras.

Entre los documentos internos de la Sedena aparecen contratos del Tren Maya, del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles o del futuro aeropuerto de Tulum, pero también informes confidenciales de inteligencia a nivel federal o muy local –incluyendo fichas detalladas sobre delincuentes– y hasta la agenda personal del general secretario Luis Cresencio Sandoval, desde su participación en eventos públicos hasta sus encuentros privados con políticos, empresarios o su polémico antecesor, el general Salvador Cienfuegos Zepeda, con quien se reunió apenas el pasado 17 de agosto.

El 29 de septiembre, el equipo del periodista Carlos Loret de Mola dio a conocer una primera muestra de los documentos de la base de datos de Guacamaya en su programa en Latinus, en la que reveló cómo la Sedena transportó de emergencia a López Obrador de su finca en Palenque al Hospital Militar para un proceso médico, o sobre la decisión del mandatario de abortar el operativo para detener a Ovidio Guzmán en Culiacán.

El mandatario reconoció al día siguiente que los documentos eran verídicos –desmintiendo así a algunos de sus simpatizantes, quienes afirmaban en redes sociales que eran falsos–, pero redujo el hackeo a una “politiquería” de sus “adversarios”, y refrendó que no le preocupa porque “todo está dicho” y que su gobierno no oculta nada.

Sin embargo, una primera revisión efectuada por Proceso a la base de datos exhibe que, entre el océano de correos electrónicos –muchas síntesis de prensa o asuntos formales– emergen por lo menos 198 mil correos electrónicos que contienen información confidencial, incluyendo carpetas de investigación, datos de aseguramientos, actas de recepción de armas, solicitudes de apoyo de otras dependencias, bitácoras de vuelos e información enviada y recibida por las áreas de inteligencia o actas de reuniones con funcionarios de Estados Unidos.

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