La perla mexicana que fue extraída del Mar de Cortés y adorna la corona de la realeza inglesa

INFOBAE.- Este jueves se informó que la salud de la Reina Isabel II era delicada, y posteriormente, se dio a conocer que había muerto.

Este jueves se dio a conocer una noticias que puso los ojos de todo el mundo en Inglaterra, pues se informó que la salud de la Reina Isabel II es delicada. Por medio de un comunicado remitido este jueves al medio día por el Palacio de Buckingham, los médicos reflejaron su preocupación por la reina de Inglaterra y por su estado de salud. Posteriormente, la BBC de Londres confirmó que había perdido la vida.

La Reina Isabel permaneció bajo supervisión médica en el castillo de Balmoral, hacia donde viajaron sus familiares, lo que a su vez, reflejó la gravedad del estado de la reina de 96 años.

Los cuatro hijos de la reina, el príncipe Carlos de Gales, la princesa Ana; el príncipe Eduardo, conde de Wessex; y el príncipe Andrés, duque de York, llegaron este jueves a la residencia de Balmoral para acompañar a su madre. El segundo en la línea de sucesión del trono y nieto de la reina, el príncipe Guillermo, viajó solo, sin la compañía de su esposa Kate Middleton, duquesa de Cambridge, que se quedó en Windstor, junto a los tres hijos del matrimonio.

También viajó solo el príncipe Enrique, duque de Sussex, pese a que en un primer momento se había informado que le acompañaría su esposa, Meghan Markle.En 1975, la Reina Isabel visitó México por primera vez. 
(Photo by Serge Lemoine/Getty Images)En 1975, la Reina Isabel visitó México por primera vez. (Photo by Serge Lemoine/Getty Images)

La Reina Isabel II fue una mujer reconocida a nivel internacional. En México, es recordada por las visitas que realizó al país. Su primer viaje a México lo realizó en 1975, durante el gobierno del presidente Luis Echeverría. Ocho años después, en 1983, realizaría su segundo viaje a México, durante el sexenio de Miguel de la Madrid Hurtado.

Ambos viajes estuvieron llenos de compromisos diplomáticos, pero también de conocimiento del país, pues la Reina Isabel II visitó varios estados de la República Mexicana, como Guanajuato, Veracruz, Acapulco, entre otros.

Sin embargo, estos viajes no son lo único que relaciona a la Reina con México. Y es que aunque la Reina Isabel II tiene una gran colección de joyas y alhajas, hay una que sobresale entre todas. Se trata de la Corona de San Eduardo, la cual es el tocado principal de la coronación de los reyes de Inglaterra y es usada por el Arzobispo de Canterbury, líder de la iglesia anglicana, para entronizar a los monarcas.

San Eduardo el Confesor, en quien está inspirada esta corona, fue rey de Inglaterra entre 1042 y 1066. Es considerado el último gobernante de la casa de Wessex y sobresale por su piedad e ingenuidad. Se le da el título de confesor, como se les denomina a los hombres piadosos, que no fueron mártires, ni estaban sujetos a la vida consagrada.La gran perla fue extraída del Mar de Cortés.La gran perla fue extraída del Mar de Cortés.

Inicialmente, la corona, realizada en el siglo XIII, tenía restos de San Eduardo, por lo cual se le denomina con este nombre. Sin embargo, fue destruida en el siglo XVII, por lo que fue rediseñada por el rey Carlos II.

La actual corona de San Eduardo es un círculo con ocho florones alternados con forma de cruz y flor de lis, decorados con joyas. Los florones conducen a una cúpula rematada con una cruz patada. La corona cuenta con diversas joyas, entre ellas, una hilera de perlas en la parte inferior. Esta tiara pesa aproximadamente dos kilos.

Dentro de la hilera de perlas destaca una, denominada Great Lemon, cuyo origen es el Mar de Cortés, ubicado en Baja California Sur, al norte de México. Fue extraída en 1883 por los buzos Juan Vacaseque Calderón, y Antonio Cervera, quienes la encontraron cerca de la isla del espíritu Santo. Su nombre hace referencia al tamaño de la misma, semejante a la de un limón.

La perla pasó a ser propiedad de Antonio Ruffo Santa Cruz, quien era dueño de la empresa que encontró la perla. Fue Ruffo quien posteriormente se la regaló al Rey Eduardo VII (1841-1910) para que la portara en su corona.

Años después, la perla llamó la atención de la Reina Isabel II, quien viajó hasta Baja California en 1983, a bordo del buque Britannia. Durante su segundo viaje a México pasó por Espíritu Santo y Cerralvo, pudiendo conocer el lugar de donde se extrajo la perla de su corona.

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