La inflación desbocada en México diluye el alza del salario mínimo para el próximo año

Repartidores de alimentos descargan cajas de verdura en el centro histórico de Ciudad de México, el 29 de junio de 2022. La inflación en México llega a 7,68% en junio, su mayor nivel desde enero de 2001.

EL. PAÍS.- La escalada de precios ocasionará que el aumento del sueldo básico en términos reales para 2023 quede rebajado a casi a la mitad, apenas por encima del 11%

La inflación ha sido el jugador más importante en el debate sobre el aumento al salario mínimo para 2023. El consenso entre el Gobierno de López Obrador y los sectores obrero y patronales resultó en un alza del 20% a partir del próximo año. Así, el sueldo básico pasará de 260 pesos diarios a 312 pesos en la frontera norte, mientras que en el resto del país el pago subirá de 172 a 207 pesos. Sin embargo, analistas advierten de que aunque este incremento es favorable para los trabajadores formales con menos ingresos, la medida tendrá un efecto marginal debido a una escalada de precios a niveles del 8,14% —la inflación más elevada que se ha registrado en los últimos 20 años— lo que supone que en términos reales el aumento salarial será del 11,8%. De acuerdo con las cifras del Gobierno, el aumento beneficiará de manera directa a 6,4 millones de trabajadores formales.

El presidente de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami), Luis Munguía, reconoce que la inflación fue el tema medular en la mesa de discusión entre el Gobierno, el sector patronal y los sindicatos. Los trabajadores empujaban por un aumento del 25%, mientras que la iniciativa privada buscaba un alza de solo el 15%. Al final, se consiguió como un punto medio el consenso del 20% de alza, precisamente, detalla Munguía, porque un alza demasiado agresiva podría provocar un efecto sobre las expectativas de inflación en los inversionistas, mientras que un incremento mínimo no alcanzaría a cubrir el aumento de precios en los alimentos. Según las cifras de la Conasami, este aumento tendrá un efecto nulo sobre la escalada de precios en el país, de apenas un 0,12%.

Munguía, asegura que, en términos reales, el salario mínimo general ha recuperado 90% de su poder adquisitivo en los últimos cinco incrementos de esta Administración. En 2018 el sueldo básico era de 88 pesos diarios en todo el país. “Este último incremento beneficia a todos porque empuja hacia arriba los tabuladores [de salarios], pero no se incrementa en la misma proporción en los que ganan más, de hecho, entre más ganan las personas, los incrementos son más bajos”, explica. El titular de la Conasmi vislumbra que el sueldo básico en México va a seguir subiendo de una manera sostenida, como ha venido ocurriendo a lo largo de este Gobierno, más no de una manera agresiva.

Diego García Saucedo, integrante de la Academia Mexicana del Derecho Procesal del Trabajo, señala que este último incremento va en la dirección correcta, más no es suficiente. “Lo que no está a discusión es que tenemos uno de los salarios mínimos paupérrimos y se están haciendo esfuerzos muy loables de ambas partes, me refiero del sector obrero y patronal, son aumentos más agresivos basados en el hecho de que la inflación está muy fuerte”, menciona.

El especialista reconoce que los costes laborales, derivado en parte del alza en el salario mínimo, van a aumentar a partir del siguiente año y esto perjudicará principalmente a las micro y pequeñas empresas. “Ser formal se va haciendo más caro y a las cúpulas empresariales se les olvida que no todos son sus agremiados, por supuesto, que va a implicar más dificultades para la formalidad”, dice. Ante esto, agrega García Saucedo, sugiere que el Gobierno implemente un programa de incentivos a favor de este sector.

Manuel Fuentes, abogado laborista y profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana, indica que el aumento de salario mínimo no se traducirá en un alza generalizada de los salarios en el mercado laboral mexicano, ya que la medida no es vinculante y muchas empresas darán la espalda a esta alza. “Este aumento es solo para unos cuantos y muchas veces se da sobre una política de simulación, porque en muchas ocasiones a los trabajadores supuestamente se les paga el salario mínimo para efectos del Seguro Social, pero reciben un sueldo real distinto”, matiza.

La escalada de los precios de los alimentos ha puesto contra las cuerdas la economía de muchas familias mexicanas, con un incremento durante la primera quincena de noviembre en alimentos y bebidas rebasó el 14% a tasa anual; en alimentos pecuarios el aumento de precios fue del 14,26% respecto al mismo periodo del año pasado, mientras que en el rubro de agropecuarios el alza fue de 10,59%, según cifras del Inegi.

Los especialistas laborales coinciden en que si bien esta alza salarial, que mensualmente equivaldrá a 9.360 pesos [489 dólares] en los Estados de la zona fronteriza y en 6.210 pesos [324 dólares] para el resto del país, México aún está rezagado respecto a sus pares internacionales. Por ejemplo, en Uruguay el sueldo básico es de 493 dólares, mientras que en Chile y Ecuador rebasa los 425 dólares. “Tenemos mucho trecho que recorrer, el punto medular reside en que haya un verdadero control inflacionario para que más allá de presumir un aumento agresivo, si no, lo único que estamos haciendo es encarecer la vida en general”, concluye García Saucedo.

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