La economía de EU se contrae 0.9% y crece temor de recesión

La economía de Estados Unidos se contrajo por segundo trimestre consecutivo, con lo que cumplió con uno de los criterios habituales de una recesión técnica y con esto complica el empuje de la Reserva Federal por combatir la creciente inflación con una serie de aumentos agresivos de las tasas de interés. 

En los datos que publicó el Departamento de Comercio de EU se muestra que el producto interno bruto (PIB) cayó 0.9 por ciento sobre una base anualizada en el segundo trimestre o una baja de 0.2 por ciento respecto al trimestre anterior. Esto se produce después de que la economía se contrajo 1.6 por ciento en los primeros tres meses de 2022. 

Las contracciones trimestrales consecutivas cumplen con una de las definiciones de una recesión, aunque EU depende de lo que determine un grupo de investigadores de la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER, por su sigla en inglés) que toma en cuenta una gama más amplia de factores. 

La Casa Blanca ha señalado que la economía de Estados Unidos se mantiene fuerte y que no está en recesión, y la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, dijo a principios de esta semana que le sorprendería si la NBER declara que se está en una.

Pero dos trimestres consecutivos de crecimiento a la baja van a ejercer más presión sobre el presidente Joe Biden, quien tiene que lidiar con un menor nivel de aprobación y que en repetidas ocasiones pregonó la fortaleza de la economía como uno de los grandes logros de su administración. 

Poco después de la publicación de los datos, Biden dijo: “No es ninguna sorpresa que la economía se esté desacelerando mientras la Reserva Federal actúa para reducir la inflación”. 

“Pero incluso cuando enfrentamos retos globales históricos, estamos en el camino correcto y saldremos de esta transición más fuertes y seguros. Nuestro mercado laboral se mantiene históricamente fuerte”. 

En una conferencia de prensa que se llevó a cabo el miércoles después de que la Reserva Federal subió las tasas de interés en 0.75 puntos porcentuales por segundo mes consecutivo, su presidente, Jerome Powell, dijo que no cree que Estados Unidos se encuentre en recesión. Señaló la fortaleza de la economía, incluido el mercado laboral, pero indicó que el crecimiento tiene que desacelerarse y el mercado laboral debe enfriarse para controlar la inflación.

El mercado laboral todavía no muestra señales significativas de debilidad, ya que EU está agregando puestos de trabajo a un ritmo saludable, con un promedio de 380 mil al mes en los últimos tres periodos. La tasa de desempleo también se mantiene históricamente baja, en 3.6 por ciento, apenas por debajo de su nivel anterior a la pandemia.

“Nadie vería dos trimestres en Estados Unidos con un 3.6 por ciento de desempleo y lo llamaría recesión”, dijo Claudia Sahm, fundadora de Sahm Consulting y antigua economista de la Reserva Federal. “No estamos en una recesión en el verdadero sentido de la palabra, que es una contracción sostenida de base amplia en la actividad económica”, añadió.

Las consecuencias de los datos del PIB se propagaron a los mercados de deuda. El rendimiento de los bonos del Tesoro a dos años, que se mueve en función de las expectativas de las tasas de interés, se desplomó, lo que sugiere que los inversionistas apuestan por que la Fed tenga que desacelerar el ritmo del alza en las tasas de interés. El rendimiento a 10 años, con base en las expectativas de crecimiento e inflación, cayó a su nivel más bajo desde abril.

A pesar de la caída del PIB general, el consumo personal, que permite conocer la salud del consumidor estadunidense, creció 1 por ciento en el segundo trimestre, en comparación con el alza de 1.8 por ciento de los tres primeros meses del año.

El mayor lastre para el PIB del segundo cuarto fue la caída de los inventarios de las empresas, que eliminó 2 puntos porcentuales a la cifra principal.

Algunos economistas creen que se trata de un efecto persistente de la economía de la pandemia del año pasado, cuando los inventarios de las empresas se dispararon al reabastecerse las estanterías después de que los cuellos de botella en la cadena de suministro relacionados con el covid-19 empezaron a suavizarse, pero la desaceleración también reflejó el efecto amortiguador que los aumentos de las tasas de interés de la Fed tiene sobre la inversión empresarial.

“Los datos de los inventarios han sido muy volátiles durante los dos últimos años. La administración de inventarios ha sido muy difícil por el problema de la cadena de suministro y porque la demanda de bienes estaba al rojo vivo”, dijo Brian Smedley, economista de Guggenheim Partners.

Las fuertes alzas de las tasas de interés que aplicó el banco central en los últimos meses han empezado a frenar la economía, y los participantes en el mercado están muy atentos para ver si este rápido endurecimiento llevará a EU a una recesión oficial.

Esto se hizo evidente en el mercado de la vivienda. Los datos del PIB muestran que la inversión residencial cayó 14 por ciento en el segundo trimestre, justo cuando las tasas de interés más altas empezaron a empujar las tasas hipotecarias. Nuevas alzas van a plantear un reto adicional para el sector inmobiliario.

Los economistas afirmaron que es poco probable que los datos cambien el cálculo de la Fed sobre el camino a seguir en materia de política económica.

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