¿Enfermarás si te vacunas contra el COVID-19? Revisamos ese y otros mitos

(Expansión).- Ante la campaña de vacunación mundial, existen algunos mitos sobre estos fármacos, y unos son tan “ridículos” como que a los receptores se les inyecta un chip para poder vigilarlos, señaló Rafael Bojalil Parra, investigador del Departamento de Atención a la Salud de la UAM Xochimilco.

Aquí exponemos y desmentimos algunas de estas falsedades.

“Las vacunas van a modificar tu ADN”

Si bien las vacunas de Pfizer y Moderna involucran material genético, esto no significa que van a modificar el de las personas. Estas sustancias utilizan ingeniería genética para generar una respuesta inmunitaria en el organismo. Lo que hacen estas vacunas de ARN mensajero es inducir al cuerpo a producir la proteína “espícula”, “S” o “Spike” del SARS-CoV-2, para que el sistema inmune se prepare para atacar a este organismo.

Con la vacuna, el ARNm de la proteína “Spike” empieza a liberarse, el sistema inmune identifica esto y empieza a producir esta proteína, así que cuando se encuentra al coronavirus el cuerpo puede actuar, explicó Bojalil Parra. “Cuando se encuentra al virus, ya sabe qué buscar, ya está informado y rápidamente reacciona”, dijo el investigador a Expansión Política.

“Te inyectan el virus”

Otra afirmación es que con las vacunas se inyecta el virus para que el organismo cree anticuerpos, lo cual no es del todo cierto.

“No estamos poniendo el virus completo, solo estamos poniendo información genética, por ingeniera genética, para producir un pedacito de ARN, es decir, es solo la instrucción que le va a decir a la célula: ‘Produce la proteína S’. Entonces, no nos están poniendo el virus, ni siquiera parte del virus. Esto se genera mediante ingeniería genética”, dijo Rosa María Wong Chew, jefa de subdivisión clínica de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Durante un webinar, la investigadora señaló que sí hay vacunas que introducen el virus, pero atenuado o inactivo, por lo que son incapaces de producir la enfermedad.

Bojalil Parra explicó, por ejemplo, que las vacunas de AstraZeneca, de CanSino y Sputnik V sí tienen el ADN del virus, que se introduce en un adenovirus inocuo, no genera más daño y, cuando entra a la célula, se transcribe en el ARNm de la proteína “S” para hacer el proceso de que el cuerpo cree la respuesta inmune.

“Se mete un pedazo de material genético donde está la información para hacer la proteína ‘S’, sí trae virus, pero es un virus inocuo, solo es un poco de información del SARS-CoV-2, no el virus completo, es información genética del virus y no se va a incorporar, solo se mete a la célula, es transcrito y se hace la proteína”, detalló.

“Me voy a enfermar si me vacuno”

Aunque es posible que haya reacciones leves, como cansancio, dolor de cabeza o molestias en el área de la vacuna —como sucede con otras, como la de la influenza—, los beneficios de recibir la dosis son mayores.

El investigador de la UAM señaló que 83% de las personas presenta los efectos en la primera media hora tras la vacunación. Por eso es importante el protocolo de observación e informar a la brigada de vacunación sobre si se tienen alergias o no.

Los investigadores señalan a la anafilaxia como una reacción grave pero tratable, y de acuerdo con estudios realizados en Estados Unidos, se da un caso por cada 100,000.

“Quienes han tenido una reacción importante tenían antecedentes de tener alguna alergia importante, lo que más han presentado es anafilaxia, pero tiene tratamiento, y una neumonía te puede matar”, dijo Bojalil Parra, en alusión al riesgo de no vacunarse y contraer COVID-19.

#QuéPasóCon… la vacuna contra el COVID-19

“Si tengo alergia o VIH o ya me dio COVID, no me puedo vacunar”

Ante los reportes de reacciones graves en personas con alergias, hay quienes consideran inviable vacunarse, pero esto no es así. El investigador de la UAM señaló que alrededor de 30% de la población mundial tiene alergias, pero esto no impide que la gente se pueda vacunar.

En estos casos se deben tomar más precauciones y aumentar el periodo de observación para detectar posibles reacciones.

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En el caso de personas con cáncer o VIH o de mujeres embarazadas, el vocero de la Comisión Universitaria para la Atención de COVID-19, Baruch Díaz Ramírez, aseguró que deben recibir un consejo médico personalizado y si se considera adecuado se pueden vacunar.

En cuanto a las personas que ya les dio COVID-19, la doctora Wong explicó que no hay impedimento para que reciban la dosis. “Lo que se ha revisado es que personas que han tenido COVID sí se pongan vacuna, la única contraindicación es tener COVID en este momento. Si ya tuvieron la enfermedad, se pueden aplicar la vacuna”, comentó.

“Se crearon muy rápido, hay que desconfiar de las vacunas”

Los científicos señalan que, aunque el proceso de elaboración fue muy acelerado, las tecnologías no son las mismas que hace 60 años, por ejemplo, cuando se otorgó la primera licencia para la vacuna del sarampión. El desarrollo tecnológico y científico ha avanzado mucho, aunado a que, con una emergencia de esta magnitud, se invirtieron recursos como nunca para esta vacuna.

Las vacunas ARNm sí son nuevas y no se habían aplicado de manera masiva. “Hay que estar conscientes de que es nuevo virus para todos, también para científicos”, advirtió Díaz Ramírez en un webinar.

Wong comentó que los beneficios son poblacionales, pues mientras haya una mayor cantidad de personas inmunizadas, se va a lograr que disminuya la transmisión del virus. “No solo es ‘yo no me enfermo’, sino que contribuye a la disminución de la transmisión”, dijo.

El investigador de la UAM enfatizó que el objetivo de la vacuna es que se reconozca al virus, para que cuando este ingrese el organismo ya tenga la capacidad de eliminarlo. “Es para que el cuerpo esté preparado para la batalla, que haya grandes cantidades de tropas y esté más preparado”, expuso.

“Si me vacuno, ya no me enfermaré de COVID”

El especialista de la UNAM explicó que se requiere más tiempo para responder esto y que todavía se desconoce cuánto puede durar la inmunidad, pues tendría que pasar un año desde que se aplicaron las primeras dosis para saber si el efecto dura ese periodo.

“Resta un largo camino por recorrer para poder responder cuánto tiempo va a durar la inmunidad: si los estudios iniciaron en junio, necesitamos esperar que los primeros sujetos cumplan un año para dar información científica. Se estima que confiera seis meses de inmunidad, pero necesitamos tiempo para saber si da protección prolongada”, comentó.

El subsecretario Hugo López-Gatell coincide en que hasta el momento esto no se sabe. “En términos generales no se conoce, de los ensayos clínicos se pueden inferir periodos de hasta seis meses, y esto es porque los ensayos empezaron en julio del año pasado y en algunos de ellos ya se tiene información preliminar de que al menos seis meses”, dijo en una conferencia de prensa.

López-Gatell agregó que la esperanza es que la vacuna dure de por vida y que solo se deba aplicar una vez, “pero la respuesta en este momento es: ‘No se conoce la duración con exactitud'”.

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