¿Debo seguir usando cubrebocas?

REFORMA.- Tras la cuarta ola de la pandemia de Covid-19 que llevara las cifras de contagios a niveles récord, la llegada de la primavera parece un nuevo comienzo: la cantidad de casos va a la baja, los hospitales no están saturados y hasta el uso del cubrebocas es opcional en espacios abiertos.

¿Significa esto que la crisis mundial de salud terminó? Si bien el País pasa por un periodo con menor circulación del ahora famoso coronavirus, la respuesta es un rotundo “no”, coinciden expertos en infectología.

“Sigue la circulación del virus. Quiere decir que seguimos teniendo casos e, incluso, ocurren defunciones”, expresa la infectóloga Amalia Becerra.

La especialista apunta que aunque otros han anunciado el paso de la pandemia a la endemia, es decir, donde la enfermedad permanece de forma estacional como la influenza, aún es pronto para declarar el fin de la etapa crítica.

Falta ver cuál será el comportamiento del patógeno en verano e invierno, que son las temporadas en las que han surgido las olas de contagios, explica. Y es que, incluso dos años después, el Covid-19 sigue siendo un padecimiento del que falta aprender.

Javier Ramos, profesor del Servicio de Infectología del Hospital Universitario de Monterrey, coincide en que tampoco es momento de bajar la guardia con las conocidas medidas de prevención.

“Es obvio que eventualmente vamos a abandonar todas estas medidas porque afortunadamente dejarán de ser necesarias, pero sí tenemos que tener la precaución de irlas retirando de manera paulatina y segura”.

Entonces, ¿cuándo debes usar cubrebocas?, ¿cuándo es seguro retirarlo?, ¿qué tanta precaución debes tener en las próximas vacaciones de Semana Santa?

Más que recomendaciones generales, Becerra y Ramos proponen que juzgues cada situación por separado, eligiendo las medidas de precaución, según el riesgo de contagio que percibas. Aquí el uso del sentido común es primordial, coinciden.

Éstos son algunos posibles escenarios.

AL AIRE LIBRE

La política vigente de varios estados, entre ellos Nuevo León y Baja California, es que el cubrebocas es opcional en espacios abiertos. En general, la decisión tiene sentido, apunta Ramos.

Por ejemplo, si sales a ejercitarte en el parque sin nadie alrededor no tiene sentido usar mascarilla. Pero la situación cambia si te reúnes con más personas.

“Prestemos atención a lo que nos dicen las autoridades: no nos dicen que no usemos cubrebocas, sólo nos dicen que es opcional: nadie te va a multar si decides ponértelo o no”, dice Becerra sobre la decisión adoptada en Nuevo León.

“Siendo así, si estás en un lugar abierto con mucha concentración de gente, por ejemplo cuando vas a una fiesta o esperas el transporte público, el sentido común nos dice que existe un riesgo de contagio y que usemos cubrebocas”.

EN EL TRABAJO

Imagina que estás solo en tu oficina. Si la empresa lo permite, es posible dejar el cubrebocas de lado, apunta el infectólogo Ramos. No obstante, añade, necesitas tener cuidado cuando entras en contacto con más personas.

“Si sales de tu oficina, vas a una junta con 15 o 20 personas y estás en un lugar cerrado con pobre ventilación, estás en una situación donde existen las condiciones para la transmisión. Otra vez, el sentido común nos dice que no olvides el cubrebocas”.

EN REUNIÓN SOCIAL

Este escenario es complejo, admite la infectóloga Becerra. La decisión más adecuada depende de la cantidad de invitados, así como del estatus de vacunación de esas personas.

“Recomiendo hacer algo parecido a la práctica que tenemos en hospitales: nos damos cuenta si el paciente está vacunado, si tiene o no síntomas.

“Si sabes que todos los presentes en la reunión están vacunados porque son familiares o amigos cercanos, que ninguno tiene signos de enfermedad respiratoria, que es una fiesta pequeña de menos de 10 personas, entonces nos podemos retirar el cubrebocas”.

Lógicamente, apunta, porta tu mascarilla si el convivio es más grande y/o no tienes la certeza de que todos han recibido sus dosis del biológico.

EN VACACIONES
Este caso requiere especial observación, explica el infectólogo Ramos.

“Si estás con el núcleo familiar conviviendo en el cuarto de hotel y todos están vacunados, puedes estar seguro sin cubrebocas.

“Pero si vas a los antros, vas a los restaurantes, vas a los bares, por supuesto que existe un riesgo de contagio y usar (la mascarilla) es lo apropiado. También sé que es difícil guardar la sana distancia cuando los aforos están al 100 por ciento, pero si notas a alguien cansado, tosiendo o estornudando, aléjate aunque estés vacunado y en espacio abierto”.

LA VACUNACIÓN

La vacunación es hoy por hoy una de las mejores herramientas contra el Covid-19. Los esfuerzos para administrar los biológicos a la población no deben parar, incluso, en estos periodos con bajo número de contagios, coinciden los médicos.

Pero, ¿qué sigue de aquí?, ¿cuántas dosis de vacuna necesitas? El infectólogo Ramos dice que habrá que esperar y ver.

“Hay dos caminos: que no necesitemos más dosis en el futuro o que continúe la vacunación. Vamos a ver cómo se comporta el virus en la segunda mitad del año, aún es pronto para decir”.

Becerra añade que, independientemente, la población necesita aprender a vivir con el SARS-CoV-2,

“Quizá esto se va a transformar en un programa de vacunación anual o semestral con una o dos dosis por administrar, no lo sabemos. También es probable que no las llamemos primeras, segundas, terceras o cuartas dosis, como lo hemos estado haciendo porque ¡imagínate!: si seguimos así, al tercer año diremos que vamos en la sexta dosis”.

Pero mientras las autoridades sanitarias resuelven esta duda, los expertos llaman a completar los esquemas existentes: si te falta alguna inyección ¡aplícala cuando sea tu turno! Esto es esencial para frenar la propagación del virus en la comunidad.

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