Cinvestav adiestra a perros que detectan covid en personas; tienen un 80% de eficacia

MILENIO.- Investigadores del Cinvestav Mérida trabajan para entrenar a varios perros para la detección del covid-19 en personas, esto debido a que pueden identificar ciertos compuestos que libera al ambiente una persona que se encuentra enferma.

Al enfermar de covid-19, los humanos segregamos un peculiar aroma que los perros son capaces de identificar, y para ayudarlos a realizar una mejor detección, investigadores del Cinvestav Mérida trabajan en conjunto con el centro de entrenamiento canino Obi-K19 de Hermosillo, y la Universidad de Sonora, cuyos perros en entrenamiento, han logrado una eficacia del 80 por ciento en las detecciones de contagios.

La gente cuando está enferma produce ciertos compuestos que libera al ambiente, a través de su respiración o de su sudor que los perros son capaces de detectar, entonces queremos saber exactamente cuáles son esos compuestos para poder generar lo que se conoce como pseudoaromas”, dijo Víctor Vidal Martínez, investigador del Cinvestav, Unidad Mérida.

En entrevista con MILENIO, explicó que el proyecto surgió por iniciativa del maestro en Antropología Juan Mancilla Tapia, director de Obi-K19, quién ganó una convocatoria de los Programas Nacionales Estratégicos del Conacyt (Pronaces) para covid-19 dentro del Conacyt, por lo que invitó a los investigadores del Cinvestav a identificar cuáles son los compuestos orgánicos volátiles que se generan al infectarse de covid, para después reproducir los pseudoaromas.

“Los pseudoaromas son utilizados en estas tecnologías de entrenamiento de los perros, para la búsqueda de bombas, personas, o drogas. Nuestra intención es saber cuáles son estos compuestos orgánicos volátiles que está produciendo la gente y entonces, generar pseudo aromas que nos permitan entrenar a una buena cantidad de perros”, indicó Vidal Martínez.

El proyecto requiere tomar al menos mil muestras de sudor y saliva de personas sanas y contagiadas, lo cual se confirma en tiempo real mediante pruebas PCR aplicadas a los participantes. A los voluntarios se les entregan gasas para que se impregnen del aroma de sus axilas y rostro.

Una parte de las muestras de sudor son colocadas en envases especiales y se analizan en el cromatógrafo de gases, un aparato que calienta la muestra y detecta los iones presentes; y permite saber de qué compuestos se trata, para generar los pseudoaromas; la otra mitad de las muestras se usa para que los caninos las puedan olfatear y los investigadores registren el porcentaje de efectividad respecto de la detección.

Las gasas que les dejamos a la gente, se las dejamos al menos 10 minutos debajo de cada brazo, con eso ha sido suficiente para conseguir la impregnación de los compuestos y tenemos ya niveles de éxito de los perros detectaron muestras positivas, arriba del 80 por ciento, esto es muy importante, porque los perros deben cumplir con ese requerimiento mínimo de 80 por ciento de detección para tener un nivel de sensibilidad, o sea un nivel de detección suficientemente alto como para compararse con las pruebas de antígeno”, explicó el doctor Víctor Vidal.

Añadió que “si logramos ese nivel de sensibilidad de los perros detectando, entonces podrían ser comparables (con las pruebas de antígeno) y eso va a ayudar mucho a que en los diferentes países en donde se está llevando a cabo ese esfuerzo de entrenar perros para detección de covid, sean aceptados por los sistemas de salud”.

La escuela canina cuenta con 14 perros, mientras que el Cinvestav Mérida tiene a su cargo a dos canes participando en el estudio, que termina en febrero del próximo año, pero el equipo de investigación espera pasar a una siguiente etapa para capacitar a los binomios caninos de diversas dependencias del país.

Por su parte, Juan Manuel Mancilla Tapia, director del centro de biodetección Obi-K19, dijo que “la idea es con Conacyt, el siguiente año tratar de entrenar a perros de la Marina y Sedena, para poner a perros en aeropuertos y puertos del país, y la idea de nosotros, porque seguimos siendo una empresa privada, es lograr tener perros en maquiladoras, parques recreativos”.

Mientras que su colega, la doctora Victoria Lozano Esparza, cofundadora del proyecto e investigadora dijo que otro de los objetivos es desarrollar el primer centro de biodetección canino a nivel nacional.

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