Científicos hallan bacteria que podría evitar infección y transmisión del SARS-CoV-2

MILENIO.- OM-85 es un lisado bacteriano que dentro de un laboratorio se convirtió en el primer inmunoestimulante que tiene la capacidad de elevar la capacidad protectora del sistema inmune.

Científicos de Suiza y de Estados Unidos encontraron la ruta para bloquear la infección de las células por SARS-CoV-2 así como de la transmisión a otros sectores poblacionales.

Las investigaciones demostraron que la bacteria OM-85 protege las células epiteliales bronquiales de la infección por SARS-CoV-2 y, sobre todo, bloquea cualquier interacción con la proteína espiga (proteína S) para que el genoma ARN viral se replique dentro del organismo dañándolo.

Los resultados publicados por investigadores del Hospital Universitario en Basilea, Suiza, en la Revista Biomedicines (octubre 2021), y por científicos de la Universidad de Arizona, de Estados Unidos, en The Journal of Allergy, Asthma and Immunology (enero 2022), coindicen que la batería OM-85, utilizada por años como un inmunoestimulante, representa una estrategia viable para combatir la infección, su replicación y la trasmisión comunitaria por covid-19, independientemente, de todas sus variantes de preocupación o de interés.

“Los investigadores encontraron que la bacteria OM-85 bloquea la infección provocada por el SARS-CoV-2 y disminuye la capacidad de la cepa para unirse al receptor ACE2 de la superficie de las células pulmonares, previniendo e inhibiendo con ello al covid-19”, detalló Francisco González García, especialista en cirugía pediátrica por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y Gerente Médico en Grunenthal de México S.A. de C.V.

OM-85 es un lisado bacteriano, o una combinación de moléculas extraídas de las paredes celulares de las bacterias, que dentro de un laboratorio se convirtió en el primer inmunoestimulante que, de acuerdo con González García, tiene la capacidad de elevar la capacidad protectora del sistema inmune de cada persona para defenderse de cualquier ataque viral y bacteriano, en este caso, contra el SARS-CoV-2, causante de la enfermedad covid-19.

Se trata de una bacteria con propiedades inmunomoduladoras capaz de prevenir infecciones respiratorias más recurrentes y ahora podría inhibir el SARS-CoV-2.

“No son bacterias en sí. Son partes de bacterias que estimulan el sistema inmunológico; por eso se llama inmunoestimulante, que es fabricado en Suiza, y cuya función es ayudar a nuestro organismo a ponerlo en un estado de prealerta para que responda de manera eficiente ante cualquier tipo de infección respiratoria viral o bacteriana”, destaca el médico.

Los investigadores partieron de la base de que dicho inmunoestimulador ha probado su eficacia contra el virus de la influenza, el renovirus (causa faringitis, infecciones de oído e infecciones sinusales/sinusitis), las neumonías y bronquitis, exacerbaciones de asma reduciendo la inflamación y el ataque oportunista bacteriano.

Éste inmunoestimulante está aprobado en México como inmunoterapia, es decir, que actúa sobre el sistema inmunológico. Sus indicaciones son para la prevención de infecciones recurrentes de las vías respiratorias y exacerbaciones infecciosas agudas de la bronquitis crónica, así como adyuvante de las infecciones agudas de las vías respiratorias.

“Hay mucha investigación realizada contra otros virus donde hay hallazgos similares al evitar y reducir a los virus la posibilidad de tener acceso a las puertas de entrada”, aclaró el egresado de la Universidad La Salle y que cuenta con estudios de Postgrado en Diabetes en Harvard Medical School y el Massachusetts General Hospital en Boston.

“Éste inmunoestimulante está aprobado en México como inmunoterapia que actúa sobre el sistema inmunológico, y sus indicaciones son para la prevención de infecciones respiratorias recurrentes y también exacerbaciones infecciosas, contra la bronquitis aguda, así como adyuvante contra infecciones de las vías respiratorias. Todo esto indicado por un médico tratante”, abundó.

Las nuevas investigaciones se enfocaron en demostrar que OM-85 puede ahora “cerrar las puertas de entrada al virus SARS-CoV-2” y los primeros estudios experimentales comprobaron que inhibe que dicho virus se exprese en las células epiteliales, llegue a los receptores que utiliza como puerta de entrada, y se replique.

“Son los primeros avances de investigación que resultan muy prometedores y que representan una estrategia distinta. Normalmente nosotros tratamos de atacar al virus fabricando medicamentos contra esos virus, pero en este caso serán nuestras propias células las que nos protegerán, gracias al fortalecimiento de nuestro sistema inmune”, precisó.

“A nivel celular se producen mecanismos que disminuyen las puertas de entrada al virus, es decir, a adherirse a los receptores. También se encontró que esos receptores se pueden descorchar, desprender de la membrana, para que en caso de que el virus se quiera unir a ellos, no lo logre, se quede afuera de la membrana, de las células, evitando la capacidad de infectar a las células y de replicarse”, añadió.

Las investigaciones científicas de la revista Biomedicines y The Journal of Allergy, Asthma and Immunology llegaron a la misma conclusión, “reduce la capacidad del virus de unirse a estos receptores que se conoce como la proteína S o espiga, y al dificultar también adherirse a las células no puede infectar. Todo esto abre un nuevo horizonte, nuevas formas de abordar la emergencia”.

El especialista dejó en claro que aún faltan estudios en fase tres para poder solicitar a las agencias regulatorias el uso de emergencia como parte de la estrategia de combate contra la emergencia pandémica.

Sin embargo, aclaró que se puede considerar como una “luz científica al final del túnel” que evitará no sólo infecciones entre poblaciones con conmorbilidades, las más afectadas; sino que también reducirá la gravedad y los tiempos de hospitalización; evitará la muerte.

“No sustituye a las vacunas, tampoco a las innovaciones terapéuticas, menos aún las medidas probadas de protección como uso de mascarillas adecuadas, lavado frecuente de manos, y evitar aglomeraciones”, dijo.

¿En qué consistió la investigación clínica?

Para desarrollar esta investigación se obtuvo, bajo consentimiento informado de un paciente sano y sin antecedentes de problemas respiratorios, células extraídas del bronquio. 

Son procedimientos de mucho cuidado por los comités de ética y evaluadores de riesgos. Se introdujo un endoscopio (instrumento que viaja y mira dentro de una cavidad) por las vías respiratorias hasta llegar a los bronquios.

Después, se procedió a obtener células de los candidatos voluntarios extraídas del bronquio a través de un procedimiento muy especial que se llama lavado bronquial.

Con ese procedimiento de mínimo riesgo para las personas voluntarias, se extrajeron entonces las células para después analizarlas e infectarlas intencionalmente. No dentro del paciente, sino ya fuera, dentro de un laboratorio.

Un comité de ética no permitiría que una persona sana se infecte intencionalmente con este virus. Entonces algunas células vivas se infectaron teniendo el inmunoestimulante y otras células vivas se infectaron sin el inmunoestimulante.

Luego se compararon los resultados. Se comprobó que las células tratadas inhibieron la infección y la replicación del virus.

También se usaron líneas celulares bronquiales humanas, por ser el target o el objetivo principal de este virus SARS-CoV-2. Lo que se vio es que al estimular el sistema inmune de cada persona se bloquea la puerta de entrada por la que accede el SARS-CoV-2.

“No se introduce a nuestras células ni utiliza nuestra maquinaria para poder replicarse. Esto puede beneficiar a personas que no tienen un buen estado de salud, que cursan con comorbilidades y, por esa razón, son propensas a recibir estos receptores. Si no hay cerraduras y no hay puertas, no hay forma de que haya enfermedad. Sin embargo, es importante aclarar que un médico especialista es el único que podrá determinar si prescribe o no esa terapia”, agregó el especialista.

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